GINECOLOGÍA

GINECOLOGÍA

El láser puede ser utilizado como bisturí que se incorpora a una pieza de mano, a un microscopio (colposcopio) o a un laparoscopio, instrumentos que nos permiten localizar y tratar los tejidos lesionados. En el primer caso podremos acceder al segmento inferior del aparato genital (vulva, vagina, cuello uterino) y en el segundo a los órganos alojados en la cavidad peritoneal (ovarios, útero, trompas).

Existen tres propiedades del láser que lo diferencian del electrobisturí utilizado en la cirugía habitual:

  • Vaporiza (volatiliza el tejido que se desea eliminar).
  • Corta (es un bisturí de alta precisión).
  • Coagula (impide el sangrado de los vasos).

Las ventajas de esta herramienta de alta tecnología son:

  • Precisión micro quirúrgica.
  • Posibilidad de eliminar la totalidad del tejido enfermo en la profundidad y amplitud requerida.
  • Posibilidad de llegar a sitios inaccesibles por otros métodos.
  • Campo quirúrgico libre para la observación.
  • Efecto mínimo en el tejido adyacente, lo que favorece una rápida cicatrización.
  • Escasa tasa de complicaciones.
  • Bajo porcentaje de recidivas.

LESIONES EN CUELLO Y CÉRVIX

La colposcopia es un procedimiento eficaz para el diagnóstico de patologías que tienen su asiento en vagina y cuello, como el cáncer cervical y los condilomas acuminados. Junto con el láser permite, además, su tratamiento.

Literalmente, colposcopia significa “mirar dentro de la vagina” (colpo significa vagina, scopia significa mirar). Este procedimiento permite efectuar con mayor exactitud y seguridad la prueba de Papanicolaou (o frotis), que se usa para evaluar los cambios en el cérvix, algunos de los cuales podrían ser de tipo canceroso. Además, permite el registro fotográfico de la lesión examinada.

Esta prueba se hace a menudo durante un examen ginecológico anual. Las células obtenidas del cérvix se examinan con un microscopio, buscando cualquier anormalidad. Los resultados de la prueba pueden indicar la presencia de células precancerosas. Resultados anormales no siempre indican cambios precancerosos. Las pacientes que presentan algún grado de anormalidad requieren un nuevo examen durante el cual, de confirmarse la detección de células precancerosas, pueden ser tratadas con éxito gracias a un diagnóstico precoz.

Durante la exploración, el láser es adaptado al colposcopio, lo que permite visualizar en óptimas condiciones la zona afectada y proceder a vaporizar si el tipo de lesión es benigna, o por el contrario, cortar para biopsia y coagular la lesión (conización).

Ventajas de la vaporización con láser de las lesiones del cuello uterino

  • La paciente no sufre molestias
  • No necesita analgesia o anestesia
  • Ausencia de adherencias
  • Se realiza de forma ambulatoria
  • Escasa tasa de complicaciones y secuelas post-tratamiento
  • Cicatrización rápida con nueva unión escamo-columnar visible al colposcopio
  • Sin efecto sobre la fertilidad y competencia cervical

Bajo índice de recidivas
Identificación precoz de enfermedad persistente
Posibilidad de nuevo tratamiento ambulatorio cuando sea requerido


CONDILOMAS

Ciertos tipos del Virus del papiloma humano (VPH) tienen especial capacidad para infectar el tracto genital inferior. Estas lesiones se designan como “verrugas genitales” o “condilomas acuminados.

¿Qué es el Virus del Papiloma Humano?

Es un virus perteneciente a la familia de los papilomavirus o virus DNA que induce infecciones específicas en el tejido humano. Constituyen un grupo de más de 100 genotipos asociados al desarrollo de verrugas o papilomas.

Algunos causan las llamadas verrugas comunes, que aparecen en las manos (especialmente en los dedos), los pies y otras partes del cuerpo. Su forma de transmisión no es sexual, aunque requieren del contacto directo persona a persona.

Las verrugas genitales se transmiten durante las relaciones sexuales. Son posibles las infecciones de manos y boca por sexo oral, aunque se admite un pequeño porcentaje donde la transmisión se efectúa mediante Fomites (sustancias u objetos inanimados contaminados como jabones, ropa intima compartida, baños, etc.). Aproximadamente el 50% de las personas infectadas por VPH nunca presentan verrugas genitales pero aún pueden transmitir el virus a otros.

¿Cuantos tipos de VPH existen?
Se han aislado por técnicas de hibridación molecular por lo menos 100 genotipos diferentes de VPH de los cuales 30 tienen localización genital, atribuyéndoseles un papel cancerígeno en el carcinoma del tracto genital inferior femenino, cuyo grado varía entre virus de bajo riesgo, riesgo intermedio y alto riesgo
Hoy en día es posible conocer qué tipo de VPH corresponde al tejido afectado por técnicas de PCR (reacción cadena polimerasa).

¿Cómo se diagnostica el Virus del Papiloma Humano?
Aún en ausencia de síntomas, su ginecólogo puede diagnosticar VPH por su apariencia característica y la historia clínica. Mediante el examen colposcópico, podrá localizar verrugas en el cérvix o la vagina. Además, los resultados de la prueba Pap pueden indicar infección por VPH. Actualmente no hay ninguna prueba de sangre confiable que confirme el diagnóstico.

Existen varias alternativas de tratamiento para eliminar las verrugas y es posible que se necesite más de uno para tratar las lesiones con éxito. Estos tratamientos incluyen:

Tratamiento químico para destruir las verrugas (incluyendo el ácido tricloracético y podofilina), que debe ser aplicado sólo por profesionales competentes. Requiere de varias aplicaciones, causa maceración del tejido, así como dolor e irritación cuando se trata el tejido sano.

Crioterapia, La criocirugía es la destrucción de un tejido mediante su congelación con nitrógeno líquido. Se usa para tratar tumores malignos, controlar el dolor y el sangrado. Produce descargas vaginales dolorosas de duración prolongada. No son raras las infecciones secundarias. Produce desplazamiento de la unión escamo-columnar o zona de transformación.

Vaporización con láser de CO2 o Diodo. Considerada como la más segura, más eficaz y mejor tolerada.


ENDOMETROSIS

La endometriosis es una enfermedad muy frecuente causada por la aparición de tejido endometrial que normalmente recubre únicamente la cavidad del útero (endo=dentro, metrium= madre) en sitios y órganos vecinos. Este tejido localizado fuera de su sitio normal, tiene la propiedad de responder a los estímulos de las hormonas ováricas y de desprenderse cíclicamente coincidiendo con la menstruación. La consecuencia será la aparición de síntomas y molestias en el órgano afectado y la acumulación de material menstrual sin posibilidad de salir al exterior. La endometriosis es una enfermedad fundamentalmente pelviana, aunque en algunos casos excepcionales el tejido virtualmente se puede encontrar en cualquier órgano de la mujer.

Wheeler estima que un 10 % de las mujeres en edad reproductiva padecen la enfermedad. Si tenemos en cuenta las mujeres en estudio de esterilidad, la incidencia de la enfermedad es mucho más alta, así como en mujeres con molestias pélvicas. Las técnicas que se emplean para su diagnóstico condicionan el número de casos diagnosticados: por ecografía solo se diagnostican los casos que se acompañan de quistes o tumoraciones llamados “endometriomas”, pero si se utiliza la laparoscopia se pueden diagnosticar muchos casos que no se detectan por ecografía y sin embargo pueden cursar con dolor o molestias imprecisas en la pelvis.

La endometriosis puede permanecer asintomática. Su aparición está determinada en gran medida por el sitio en el cual está localizado el tejido anormal, llegando a producir molestias muy severas en la pelvis, limitación funcional, cambios de carácter, molestias con las relaciones sexuales, e incluso limitación en la actividad física. Los ovarios son el sitio en el cual asienta la enfermedad con más frecuencia, seguido por el peritoneo, y la cara posterior del útero

El síntoma típico de la endometriosis es el dolor pelviano con la menstruación y/o inmediatamente antes de la misma. Cada vez que la mujer menstrua, los tejidos anormales (los puntos o focos de endometriosis) sufren los mismos cambios que la mucosa endometrial normal en órganos que no están preparados para ello. En ocasiones este material menstrual forma tumoraciones muy voluminosas, los llamados “quistes de chocolate” por el típico aspecto del material retenido, que cursan con pocas molestias clínicas, mientras que casos con puntos microscópicos presentan unos dolores muy intensos con la menstruación, las relaciones sexuales e incluso sin motivo desencadenante. En los casos sin molestias ni síntomas, las tumoraciones se detectan por casualidad en la exploración ginecológica o al realizar una ecografía. La esterilidad es una situación frecuente asociada a la presencia de endometriosis.

La econosonografía, y sobre todo la laparoscopia, permiten una exploración meticulosa de la pelvis y cavidad abdominal para buscar los posibles focos endometriósicos. La laparoscopia nos da el diagnóstico cierto y en ese mismo acto quirúrgico se pueden liberar las adherencias y extirpar los endometriomas.

Para eliminar el tejido endometrial fijado anormalmente en otros órganos, puede utilizarse un electrocauterio bipolar. Esta herramienta actúa como una pinza térmica, cuyo efecto no se limita a la zona lesionada sino que transmite calor que daña estructuras vecinas.

El láser de CO2, es una herramienta de alta precisión que permite vaporizar y cortar respetando los tejidos vecinos, reduciendo así el daño quirúrgico, lo que da lugar a una recuperación postoperatoria más rápida y menos dolorosa.


CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA DE OVARIOS, TROMPAS Y ÚTERO

La fimbrioplastia, la salpingostomía y la cirugía de la endometriosis son los tratamientos que más se benefician de la tecnología láser debido a la escasa penetración y alto poder de vaporización del láser de CO2. El láser puede ser utilizado como bisturí de luz. Permite acceder y localizar los tejidos lesionados con suma facilidad, llegando a sitios inaccesibles por otros métodos. El alto poder de vaporización y corte, la preservación anatómica y funcional, y la escasa penetración destructiva en los tejidos adyacentes constituyen una ventaja frente a tratamientos tradicionales.


CIRUGÍA ÍNTIMA

Rejuvenecimiento vaginal
La llamada cirugía íntima, o rejuvenecimiento vaginal -vaginoplastia-, soluciona problemas antes escondidos por las mujeres, como la pérdida de satisfacción durante el acto sexual y la incontinencia urinaria, consecuencia en muchos casos de varios embarazos y partos por vía natural. Son etapas en las que se producen cambios en los tejidos de la madre (piel, ligamentos, músculos, etc.), que pueden afectar al suelo pélvico, lo que se traduce en molestias como sensación de peso o bulto genital, pérdida de orina, humedad genital crónica y sensación de amplitud vaginal. La cirugía de reconstrucción vaginal con láser ofrece una solución satisfactoria a estos problemas. La técnica consiste en el estrechamiento de las paredes vaginales mediante incisiones con láser y unos mínimos puntos de sutura.

Rediseño genital
Muchas veces, el rejuvenecimiento vaginal se acompaña de un rediseño genital, fundamentalmente para adquirir un aspecto más juvenil o, en mujeres más jóvenes, para reducir los labios mayores o corregir asimetrías de los genitales.

¿En que consiste la intervención?
La operación se realiza con anestesia epidural y dura aproximadamente entre 45 y 60 minutos. Deja sólo una cicatriz casi invisible en el periné. Las ventajas del láser son un corte más preciso, disminución del sangrado quirúrgico y una cicatrización menos dolorosa y rápida. La paciente debe permanecer en clínica 24 horas y debe esperar entre un mes y medio y dos meses a tener relaciones sexuales.

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