ROSÁCEA


LA ROSÁCEA

La rosácea más que una enfermedad es un trastorno dermatológico inflamatorio crónico de causa desconocida que afecta la piel de la cara, la conjuntiva ocular y más raramente otras localizaciones como tronco o cuello.

La rosácea afecta a millones de personas de ambos sexos (se estima que a un 10% de la población) especialmente de piel clara, sensible y grasa siendo más común en mujeres que en hombres, aunque éstos presentan formas más severas. Es más frecuente en personas de tipología céltica o que tienen antecesores de zonas del Norte y Este de Europa, siendo menos prevalente en individuos de piel más oscura.

La máxima incidencia ocurre entre los 30 y 60 años, aunque existen formas intermitentes exclusivamente eritematosas que se inician a edades más tempranas.



CLASIFICACIÓN

SUBTIPO 1

Inicialmente se manifiesta como un enrojecimiento súbito transitorio (rubor) intercalando periodos de mejoría y empeoramiento. Con el tiempo, si el enrojecimiento facial es persistente, los pequeños vasos de la piel de la cara se dilatan y quedan como hilos rojos (telangiectasias) en pómulos y mejillas Esta es la popularmente conocida como cuperosis.

SUBTIPO 2

Al evolucionar aparecen granos rojos (pápulas) a veces con pus (pústulas). Es la también llamada acné- rosácea.

SUBTIPO 3

En estadios más avanzados puede aparecer engrosamiento de la piel en frente, mentón, mejillas, y sobre todo la nariz, con aumento de las glándulas sebáceas, que en algunos hombres se cubre de telangiectasias, se enrojece intensamente y deforma. Es lo que se llama rosaceafimatosa.

SUBTIPO 7

Además de la piel, en la mitad de las personas con rosácea pueden afectarse los ojos, notando enrojecimiento, escozor, quemazón, lagrimeo, aumento de la sensibilidad a la luz o inflamación de los párpados. Es la llamada rosácea ocular.



¿CUÁL ES SU CAUSA?

No se conoce la causa exacta. Se cree que hay una predisposición genética individual que conduce a la aparición de una hiperreactividad vascular. En estas personas, los vasos sanguíneos de la cara están condicionados genéticamente a dilatarse en respuesta a determinados estímulos, causando el enrojecimiento facial. Esto no significa que todas las personas que se ponen rojas por efecto de alguno de estos factores, va a acabar teniendo rosácea. Es hiperreactividad vascular condiciona un proceso inflamatorio que será la causa de las pápulas y pústulas.

Se aceptan por tanto, “factores genéticos” predisponentes y “factores externos” desencadenantes.

¿Qué factores pueden empeorar o desencadenar los episodios de enrojecimiento?

Se reconocen algunos estímulos como desencadenantes del enrojecimiento facial. Estos factores pueden ser únicos o varios de los siguientes:

  • Calor, frío o viento, exposición solar
  • Estancias muy caldeadas o cambios bruscos de temperatura
  • Comidas y bebidas muy calientes, alimentos con especias, quesos fermentados, alcohol
  • Ansiedad, estrés, shock emocional imprevisto
  • Uso prolongado de corticoides tópicos 
¿Puede curarse? ¿Cuál puede ser su tratamiento? 
La evolución de la rosácea es crónica con episodios de empeoramiento. Aunque no hay tratamientos curativos, estos episodios pueden ser evitados y controlados.


TRATAMIENTO DE LA ROSACEA

El tratamiento para controlar los síntomas y mejorar o mantener el aspecto de la piel, se orienta por una parte hacia la reducción de la red vascular, para limitar el flujo de sangre circulante, y por otra, a neutralizar los factores de carácter inflamatorio que tienden a cronificar el problema.

Reconocida la participación vascular como principal protagonista, las medidas aplicadas están orientadas a corregir su hiperreactividad, lo cual principalmente se consigue por fotocoagulación de la red vascular mediante láser o luz intensa pulsada. Este tratamiento consigue esclerosar mediante luz a los capilares dañados o excesivos. En un porcentaje cercano al 40% de pacientes, es necesario repetir el tratamiento entre los 6 y 12 meses posteriores al primer tratamiento.

El segundo objetivo del tratamiento es neutralizar los factores que alimentan el proceso inflamatorio y causan su evolución crónica. En esta fase del tratamiento, el paciente debe evitar todas aquellas situaciones que causan enrojecimiento facial. Es útil anotar los posibles desencadenantes para ayudar a identificar los factores agravantes. Así mismo deberá seguir todas las recomendaciones.

 



RECOMENDACIONES

  • Utilizar diariamente el fotoprotector solar y evitar la exposición solar directa y prolongada
  • Limpiar la piel con limpiadores suaves sin jabón
  • Evitar cosméticos demasiado grasos o que contengan alcohol (lociones, tónicos, perfumes)
  • Evitar el uso de corticoides y de otros medicamentos tópicos sin consultarlo previamente 
Recomendaciones post-tratamiento:
  • Una vez en casa, deberá seguir con atención las instrucciones establecidas en el protocolo. Si tiene alguna duda, puede contactar con nuestro equipo médico. Use solamente los productos aconsejados por su médico.
  • Inmediatamente después del tratamiento láser, el área tratada estará muy sensible los 2-3 días tras la sesión láser.
  • Evite depostes de contacto o extenuantes mientras la lesión está enrojecida o con costra.
  • Si tiene dolor, y no tiene contraindicaciones, puede tomar Paracetamol 500 mg cada 6 horas.

LIMPIEZA

  • Lavar la zona tratada con limpiadores (no con jabones).
  • Humedecer la piel y limpiar suavemente con las yemas de los dedos.
  • No friccionar el área tratada con una toalla, secar con cuidado con un pañuelo de hilo o algodón 
(renueve el pañuelo cada vez que limpie la zona).
  • Nunca arranque las costras que puedan producirse.
  • Puede lavarse la cabeza, pero con cuidado.

MEJORAR LA PÚRPURA

  • Aplicar la crema indicada cada mañana y cada noche, la primera semana post-tratamiento. Se le aconsejará una de las siguientes:
 Auriderm XO, Auriga (Tubo de 75 ml. C.N.174770.9 // Tubo de 30 ml.C.N.164770.2) Arnika Gel, Martiderm (30 ml C.N. 246480.3) K-Vit crema clarificante (30 ml C.N. 346387.4)

* Los productos con vitamina K manchan de amarillo la ropa, siendo difícil limpiarla posteriormente.

 

PROTEGER

Cuando la crema anterior se haya absorbido, aplique el protector solar.
Siempre que vaya a exponerse a la luz directa o indirecta (luz del día, luz flash o fluorescentes) 
deberá protegerse la zona tratada con el siguiente fotoprotector, como mínimo 15 minutos antes de salir al exterior y el cual deberá reaplicar cada 2 horas: 
Avene Solar Leche SPF 50+, Pantalla Física (100 ml C.N. 155145)
 Heliocare XF Gel SPF 50, IFC Cantabria (50 ml C.N. 160004)
 Anthelios Leche Aterciopelada SPF 50+, La Roche Posay (100 ml C.N. 151779.1)
CONTROLES:
Deberá acudir a control médico a los 15 días del tratamiento.

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