Fotomedicina

Carta de una paciente: «Estoy encantada y os lo quiero contar»

silvia Coppulo

Instituto de Fotomedicina
Tratamiento Redustim

Estoy encantada y os lo quiero contar. Durante varias sesiones, me he tumbado en una camilla, me han aplicado el dispositivo Redustim mientras descansaba cómodamente, y he comprobado cómo mi grasa abdominal se reducía día a día. Os puedo asegurar que este tratamiento funciona y es muy agradable. Una luz tenue, silencio y serenidad me acompañaban durante una hora.

Cuando llegas, te pesan cada día en estas máquinas tan inteligentes, que te miden por todas partes. Comprobar que vas bajando progresivamente de grasa y de peso global mientras aumenta la musculatura, es francamente genial y te hace salir del Instituto de Fotomedicina de muy buen humor.

Además, el tratamiento con Redustim me ha servido de incentivo para hacer un poco de dieta y aumentar el tiempo que ya dedicaba a la actividad física. Doy fe, de que cuando alguien te está cuidando y persigue el mismo objetivo que tú, te sientes con mucha más fuerza para lograrlo.

Como tantas otras personas, después del tiempo que estuvimos confinados en casa, había aumentado de peso y no me sentía a gusto con mi figura. Pude escoger entre comprarme ropa nueva o mejorar de aspecto. Pensé que ser optimista es absolutamente imprescindible para arañar la felicidad, y por eso me incliné por la segunda opción; se trataba de conseguir un reto, que además es más barato y mucho más saludable. Después de hablar con una doctora amiga mía, acabó recomendándome este tratamiento.

Con cierta incredulidad por mi parte, pero queriendo confiar en ella, al final me decidí. La verdad es que cuando empiezas, te sientes casi avergonzada de haber aumentado de peso. Pero ahora estoy muy contenta: en un mes he perdido cuatro kilos. Tengo una complexión atlética y no soy muy delgada, pero me veo y me ven mucho mejor. Mejor aspecto y mejor salud. Por cierto, no se lo contéis a nadie, pero acabo de comprarme un vestido precioso.

Silvia Coppulo carta

Sílvia Cóppulo, paciente impaciente y agradecida

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