Dermatología, Fotomedicina

Aniversario invención del láser

invencion del laser

Un cilindro de rubí recubierto de plata en sus extremos engarzado en una espiral de vidrio. Parecería que hablásemos de una joya, y en un sentido metafórico sin duda lo és. Pero no. Se trata del primer láser, inventado por Theodore Maiman y que emitió luz por primera vez el 16 de mayo de 1960, hace exactamente 62 años. El primer láser de diodo sería inventado en septiembre de 1962 y no sería hasta 1964 que se inventaría el láser de CO2, uno de las más versátiles y con mayor capacidad para reinventarse y evolucionar que ha habido en estas últimas seis décadas. Para entonces, en Seattle, el Dr. Goldberg llevaría ya 3 años disparando ese láser de rubí, y otros que vendrían luego, sobre su propia piel y la de voluntarios, anotando los efectos que se observaban en lesiones vasculares, pigmentarias, y en piel intacta.

Nada de todo esto se podía imaginar Maiman en 1960. La carrera por producir el primer láser venía ocupando ya todo el segundo lustro de los años 50 en EE.UU., con valiosas aportaciones de un sinfín de científicos. En aquellos momentos, igual que con la informática, se veía el láser como una herramienta dedicada a los sectores militar e industrial. Las analogías entre ambos medios no acaban aquí. Al igual que los ordenadores del momento, los primeros lásers eran dispositivos enormes y toscos que ocupaban una habitación y presentaban potencias muy bajas, que no parecían corresponderse al consumo de energía que suponían. Y al igual que la informática, superarían con creces las expectativas de rendimiento, ubicuidad y utilidad hasta convertirse hoy en día en dos de las tecnologías más pervasivas y transversales de nuestra civilización, presentes y fundamentales en todos los sectores de nuestra actividad. Ambos inventos, incluso ahora lejos de alcanzar un potencial máximo que ya no nos atrevemos a calcular, han transformado completamente el sector de la medicina y existen en formatos de bolsillo que superan en potencia cualquier dispositivo de 1960.

Maiman soñaba con herramientas siderúrgicas y comunicaciones transatlánticas inmediatas e indescifrables que supusieran una ventaja en la Guerra Fría. No se le podía ni ocurrir que una versión más sofisticada de su diseño que sustituía el cilindro de rubí por uno de alejandrita fuese capaz de eliminar permanentemente el vello corporal y redefinir completamente el concepto de belleza del siglo XXI dando pie a un resurgimiento y reconceptualización de los tatuajes o a un enfoque radicalmente diferente de la estética genital masculina y femenina. Mucho menos se les debió pasar por la cabeza a los ingenieros de los Laboratorios Bell que inventaron el láser de diodo en 1962, que ese invento sería capaz de abaratar el negocio de la depilación en un orden de magnitud y lograr que haya un dispositivo en cada esquina de cualquier gran ciudad del mundo actual, Ni a Kumar Patel que el corte de su láser de CO2 siderúrgico sería más valioso en microcirugías o que se convertiría en una de las herramientas más capaces para regenerar y remodelar tejidos cicatriciales.

Quien sí vió todo esto y más fue Rox Anderson, licenciado en física por el MIT y en dermatología por Harvard, que tuvo el acierto de estar en el lugar y momento adecuados, con las herramientas intelectuales, visión y creatividad necesarias para teorizar e inventar las tecnologías láser que han ido transformando la dermatología y la estética mundial desde 1980. A él le debemos la Teoría de la Termolisis Selectiva (normal y ampliada), El láser de colorante pulsado (primer láser cuyas especificaciones se elaboraron en base a criterios médicos y no industriales), la eliminación selectiva mediante láser de lesiones vasculares, pigmentarias, pelo y tatuajes, el láser fraccional ablativo y no ablativo para rejuvenecimiento y remodelación de cicatrices así como varias invenciones que no son láser pero beben de los mismos principios como la terapia fotodinámica, la criolipólisis, el HIFU y la microscopía confocal no invasiva. Buena parte de la oferta terapéutica de Instituto de Fotomedicina proviene de lo inventado por Rox Anderson y el Wellman Center for Photomedicine donde él y su equipo trabajan. Ellos son una inspiración y aspiración que tenemos siempre presente en nuestro nombre.

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Pero nada de todo esto hubiese ocurrido ni tendría la más mínima importancia si un 16 de mayo de 1960 Theodore Maiman no hubiese engarzado a una bombilla halógena un cilindro de rubí con los extremos recubiertos en la plata y no lo hubiese bombardeado con luz hasta que este emitió un halo de luz roja tan resplandeciente y tan puro que sigue brillando en nuestro presente.

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Sobre Instituto de Fotomedicina

El Instituto de Fotomedicina ofrecemos tratamientos láser en dermatología, así como tratamientos para el rejuvenecimiento, la remodelación corporal, de medicina estética, depilación láser o para eliminar tatuajes. Somos un equipo de especialistas en dermatología, medicina estética, bioingeniería y personal técnico-sanitario apasionado por el láser y sus aplicaciones